Para liberar nuestro organismo de las toxinas que se van acumulando en el día a día, contamos con esta terapia que consiste en un tipo de masaje suave, rítmico y preciso que actúa sobre el sistema circulatorio mejorando el retorno venoso, la circulación de la linfa, y por supuesto, la circulación arterial.
La acción más importante del drenaje linfático manual, es la evacuación del líquido excedente intersticial, y con él, sustancias nocivas, consiguiendo ser un gran aliado para liberarnos de la retención de líquidos, el edema y la inflamación.
Pero también actúa a nivel del “sistema nervioso e inmunitario” de tres maneras principalmente:
1. Simpaticolitítica:
Inhibe el sistema nervioso simpático, que es el encargado de mantenernos en alerta, y esto favorece al sistema nervisoso parasimpático, encargado del descanso y el relax.
2. Analgésica:
Al reducir el volumen del líquido intersticial, disminuye con ello el estímulo sobre las terminaciones nocioceptivas (del dolor), y la presión ejercida sobre los mecanoreceptores. Todo esto hace que el cerebro de prioridad al placer, disminuyendo el dolor.
3. Inmunitaria:
Mejora la producción de anticuerpos y el funcionamiento del sistema inmune.

Gracias a estas “actuaciones”, el masaje linfático aporta muchos y variados beneficios a la salud, estando especialmente indicado:
-Luchar contra la celulitis. La famosa piel de naranja aparece cuando los depósitos de grasa de los adipocitos presionan los vasos linfáticos, dificultando la circulación linfática.
-En casos de inflamación en extremidades, piernas cansadas y pies edematosos.
-Durante el embarazo para la prevención de las retenciones provocadas por los cambios hormonales, la aparición de estrías, descargar de piernas…
-Para mejorar la presentación de las cicatrices, y ayudar con la cicatrización postquirúrgica.
-Favorecer la cura del acné y la cuperosis.
-Ideal para la eliminación de edemas y hematomas e impulsar la regeneración de los tejidos en general, y después de una cirugía en particular
-Mejorar la lactancia. Evita mastitis, y la obstrucción de los conductos lactiferos.
-Cuando se sufren migrañas, dolores de cabeza, vértigo, etc.
-Si se padecen enfermedades crónicas de las vías respiratorias, como rinitis, sinusitis, faringitis y amigdalitis.
-Muy indicado para la recuperación de deportistas.
-Así como para tratar artritis, artrosis y afecciones de partes blandas.
Y si además todavía queremos mejorar más los resultados de esta terapia, el drenaje linfático manual podemos combinarlo con la presoterapia, ideal para eliminar líquidos y mejorar la circulación sanguínea, lo que contribuye, por ejemplo a calmar el dolor en las varices y en el resto de las piernas
