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La tradición y modernidad de Abac: una experiencia de lujo

La tradición y modernidad de Abac:
una experiencia de lujo

 

 

 

 

 

El restaurante ABaC galardonado con 3* Michelin -su chef Jordi Cruz además tiene 6*- está situado en el pabellón de nueva construcción en las instalaciones de ABaC Hotel. 

En pleno contacto con el jardín, pues interior y exterior se encuentran a través de grandes ventanales, es un capricho de blancos, en todas sus tonalidades. De ambiente sereno, neutro y elegante, el sentido de sofisticación se plasma en los pequeños detalles y en los materiales utilizados, así como a través del juego de luces.

 

 

Su cocina de 200 m2, diseñada por Joaquim Casademont, es un “contenedor negro”, en el que el acero inoxidable del mobiliario coge todo el protagonismo, reforzando el efecto con la iluminación: un recorrido marcado en leds que nos guía y nos permite atravesarla sin interferir en su funcionamiento.

 

Fotografía de Marco Pastori

 

Su propuesta gastronómica se basa en un 50% tradición -“avanzar con respeto a lo ya hecho”-, 50% modernidad -“singular sin ser pretenciosa y en constante reinvención”-, y un 50% producto -“porque sólo se puede hacer una gran cocina, si se tienen los mejores productos”-, nos comentan

Además completan las instalaciones de restauración sus solicitados salones para eventos privados con capacidades de 20 y 60 comensales respectivamente; el “Lounge Bar”, donde la música la luz y el color cambian de forma controlada -abre hasta las 02:30 de la mañana-; y una envidiable bodega, con más de 1.400 referencias.

 

 

La mejor gastronomía reconocida internacionalmente solo podía estar ubicada en un espacio único: un lujo de hotel con quince elegantes habitaciones con los mejores servicios pero además personalizados, que disfruta de un entorno inigualable en Sarriá-Sant Gervasi, la zona alta de Barcelona, con unas privilegiadas vistas a la plaza Kennedy y fusionado con la vegetación de los jardines de la Tamarita.

 

 

Obra del arquitecto Antoni de Moragas, consta de dos edificios integrados en su jardín. El edificio centenario rehabilitado debido a su valor histórico, fue la antigua residencia de Dª Madronita, una intelectual de la burguesía catalana nacida a finales del siglo XIX, hija del famoso Dr. Andreu (conocido por su jarabe y sus pastillas para la tos), y esposa del norteamericano Max Klein (Embajador de Estados Unidos y uno de los introductores del baloncesto en España). Por otro lado, el nuevo pabellón de cristal, está cubierto de celosías de madera e integrado en el jardín. Paisaje y arquitectura se dan la mano en un espacio de líneas puras.

 

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