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Bonasport Con Sílvia Navarro disfrutarás del pádel mientras te superas

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Con Sílvia Navarro disfrutarás
del pádel mientras te superas

 
 
 
 
 
 
 
 

Vive el pádel con la pasión de quien lo ha competido, enseñado y liderado durante años. Sílvia Navarro, coordinadora de pádel de Bonasport, campeona nacional y europea en categoría veterana y capitana y entrenadora de la selección catalana, atesora una trayectoria excepcional dentro y fuera de la pista. Su formación en coaching deportivo completa una mirada que entiende el pádel como deporte, reto y experiencia.

 

–Has vivido el pádel desde todos sus ángulos, ¿en qué momento sentiste que iba a ser parte importante en tu vida?

He jugado al tenis a alto rendimiento desde que tenía 9 años y posteriormente, a los 20, me pasé al pádel. Estudié Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y Marketing Deportivo, así que tanto el tenis como el pádel han sido muy importantes en mi vida, no solo a nivel deportivo, sino también para mi desarrollo personal, para adquirir valores de esfuerzo y constancia, así como para conocer a gente con mis mismas inquietudes y contactos para el mundo laboral.

–Es un deporte que ha experimentado una transformación extraordinaria en los últimos años. ¿Cómo recuerdas aquel pádel en el que comenzaste?

En el 2000 no había prácticamente entrenadores, ¡y mucho menos entrenadoras! Nos preparábamos sin una metodología y había mucho autoaprendizaje. En los cursos de formación de profesores que imparto en la FCP siempre les explico a mis alumnos/as, que son muy jóvenes, que deben ser conscientes de que antes el pádel no era profesional: no había una metodología ni academias de formación de jóvenes talentos, los jugadores no entrenaban diariamente, no tenían preparador físico ni psicólogos. El pádel se ha ido profesionalizando a lo largo de los años y actualmente contamos con metodologías de entrenamiento mucho más desarrolladas, academias especializadas y equipos multidisciplinares que permiten una formación mucho más completa del jugador/a. Además, el pádel se ha convertido también en un negocio y en un espectáculo, con una mayor presencia de patrocinadores, medios de comunicación y público, algo que ha contribuido enormemente a su crecimiento.

 

 

–Fuiste jugadora del World Padel Tour y llegaste a ocupar el número 1 de Cataluña. ¿Qué crees que te llevó a destacar?

En los inicios cuando el pádel no era profesional, el hecho de haber jugado al tenis a alto rendimiento, tener unos hábitos de entrenamiento, valores deportivos y capacidad para competir y entrenar, y una base técnica y coordinativa de un deporte de implemento como el tenis, te podía ayudar a destacar en este deporte.

–Competir al máximo nivel obliga a convivir con la presión, las expectativas y también con las derrotas. ¿Qué aprendiste de los momentos más difíciles de tu carrera que hoy aplicas como entrenadora?

Para mí, lo más importante, y sobre todo cuando eres niño o adolescente, es disfrutar con el deporte que practicas. Y eso no significa que cada día tengas ganas de ir a entrenar y que siempre tengas que estar contenta aunque hayas perdido. Practicar un deporte implica un esfuerzo, así como momentos de alegría y otros de bajón, que te llevarán a la adquisición de unos valores que te ayudarán, sin duda, a tu desarrollo como persona y en muchos ámbitos de tu vida.

–¿Te fue fácil dar el salto de la pista al banquillo?

Me gusta mucho el mundo de la formación, ya que estudié para ello, así que poder ayudar tanto a jugadores/as de competición como a mis alumnos/as que se inician en el mundo del pádel me llena de orgullo.

 

 

–¿Cómo se consigue que una pareja sea competitiva?

Lo más importante es la comunicación entre los jugadores/as y la sinceridad respecto a cómo se siente un jugador/a en la pista con su compañero/a, a nivel técnico, táctico o más mental. Esto te ayuda a identificar los puntos débiles y fuertes para poder mejorar.

–¿Qué identifica tu método -tu filosofía de entrenamiento-?,¿hay que adaptarlo a cada jugador?

Evidentemente, aunque sigo una misma línea en la progresión del aprendizaje, no puedes tratar o formar igual a un jugador/a de competición que a un jugador/a más recreativo. Y dentro del mismo grupo hay que adaptarse a las características y personalidad de cada jugador/a. Por ejemplo, hay alumnos/as que pueden necesitar más refuerzos positivos, otros pueden necesitar más estímulos competitivos o no pararse tanto en la perfección de la técnica. Todo dependerá del objetivo del jugador/a y de las sesiones. Es función del entrenador/a identificar con su alumno/a cuáles son esos objetivos.

–Cuando llega una persona a tus clases por primera vez, ¿qué es lo primero que observas?

Intento identificar el objetivo del alumno/a y el historial, contacto o relación con el deporte del pádel que ha tenido hasta ese momento y qué quiere tener, a todos los niveles (competitivo, social, salud, etc.). A partir de ahí y con un pequeño test de nivel, empezamos a trabajar.

–Desde tu experiencia, ¿qué diferencia a un buen jugador?

Para mí, es un cómputo global de muchos factores , pero cuando todos los jugadores tienen una técnica-táctica y un físico muy trabajados, la parte mental marca la diferencia. El pádel es un deporte donde constantemente debes tomar decisiones y asimilar o analizar errores y muchas veces ganas por diferencia de pocos puntos. Lo importante es qué puntos y en qué momentos del partido los ganas.

–A nivel amateur, es un deporte profundamente social.

Pues sí, una de sus grandes ventajas es que permite practicar actividad física mientras compartes tiempo con otras personas. Muchas veces, los partidos se organizan con amigos, compañeros de trabajo o incluso con personas que acabas de conocer en ese mismo momento.

Esto hace que el pádel sea un deporte muy accesible y que, además de los beneficios físicos, tenga un componente social muy importante. Para muchas personas, quedar para jugar al pádel se convierte también en una forma de relacionarse, desconectar y disfrutar de su tiempo libre. Por eso, creo que apuntarse a un club como Bonasport aporta mucho más que practicar deporte: es una oportunidad para conocer gente, crear vínculos y formar parte de una comunidad.

 

 

–¿A quién recomendarías jugar a pádel? ¿Qué beneficios tiene?

El pádel es un deporte que recomendaría prácticamente para todas las edades, siempre adaptando su práctica a las características y necesidades de cada persona.

A nivel coordinativo y de capacidades perceptivo-motrices, es un deporte muy completo. Además, tiene una característica que lo diferencia de otros deportes basados en habilidades más cerradas, como la gimnasia deportiva, el baile o el running. El pádel es un deporte de habilidades abiertas, ya que en cada momento tienes que tomar decisiones que dependen del feedback externo.

Por ejemplo, debes valorar cómo te llega la pelota del adversario, su velocidad, trayectoria, efecto, altura, dónde está tu compañero, dónde están tus rivales, etc. ¡Todo esto hace que exista una toma de decisiones constante durante el juego!

Por eso se dice muchas veces que el pádel “alarga la vida”, porque no solo estás realizando ejercicio físico, sino que también estás trabajando continuamente a nivel cognitivo. Este ejercicio mental estoy segura de que ayuda a los jugadores/as no solo en la parte física, sino también en otros aspectos de su vida personal, laboral, social y de salud.

Además, como ya hemos hablado, el componente social del pádel es otro factor importante, ya que permite combinar actividad física, estimulación cognitiva y relaciones sociales en una misma actividad.

–¿Recomendarías una edad para empezar a practicarlo?

Creo que antes de los 10 años es muy importante que los niños practiquen diferentes deportes para desarrollar y enriquecer sus habilidades motrices básicas y coordinativas. La variedad de experiencias motrices es la que les permitirá desarrollar diferentes capacidades y tener una base más completa.

Antes de los 6 años recomendaría practicar minitenis incluso en una pista de pádel, ya que la raqueta es más ligera y manejable que la de pádel y permite trabajar igualmente las habilidades coordinativas propias de un deporte de implemento.

A partir de los 7 años podemos empezar a introducir el pádel, siempre adaptando el material, las dimensiones de la pista y las actividades a la edad y al nivel del niño. El objetivo en estas edades no debería ser únicamente aprender a jugar al pádel, sino conseguir una buena base coordinativa y disfrutar de la práctica deportiva.

En definitiva, más que hablar de una edad exacta para empezar, creo que lo importante es que el niño tenga diferentes experiencias deportivas y que el pádel se introduzca de manera progresiva y adaptada a su desarrollo.

 

 

–Eres la coordinadora del área de pádel de Bonasport, ¿cuál es el secreto de su éxito?

Estamos en el inicio de una nueva etapa, en la que queremos seguir mejorando y ampliando la escuela de pádel. Uno de los objetivos es ofrecer más opciones y actividades para nuestros socios, tanto adultos como menores.

Por ejemplo, hemos iniciado la escuela de adultos por las tardes y queremos seguir generando nuevas actividades que contribuyan a crear un mayor ambiente social dentro del club, como el Padel and Co, que es una actividad dirigida gratuita para los socios que funciona muy bien. Nuestro objetivo es proponer interclubs con menores, torneos sociales, americanas y otras propuestas que permitan a los socios disfrutar del pádel más allá de las propias clases.

Creo que, al final, el secreto de una buena gestión está en tener un buen equipo de entrenadores, con ganas, actitud, compromiso y capacidad para proponer nuevas actividades. Es importante escuchar a los socios, conocer sus necesidades y ofrecer propuestas adaptadas tanto a adultos como a menores.

El objetivo es que la escuela no sea únicamente un lugar donde venir a entrenar, sino que se convierta también en un punto de encuentro, donde los socios puedan aprender, mejorar, competir, conocer gente y disfrutar del pádel y de la vida social del club.

–Y para finalizar, cómo es Sílvia fuera de la pista.

Me considero una persona bastante exigente conmigo misma y con las cosas que hago. Valoro mucho la fidelidad y las amistades. Soy extrovertida pero a la vez un poco vergonzosa cuando no estoy en mi zona de confort. Así que me obligo siempre a salir de ella!

 

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