Piloto, empresaria y fundadora de “Machi & The Jets”, Machi Martín ha hecho del cielo su territorio profesional y personal. Su compañía redefine la aviación privada desde una mirada que combina excelencia, confianza y absoluta personalización. Del charter a la gestión y compra de aeronaves, pasando por la formación y las expediciones a destinos remotos, su universo gira en torno a una idea: hacer fácil lo extraordinario.
-¿Recuerdas el momento exacto en que decidiste que querías volar?
Desde que tengo memoria he querido volar sin duda alguna, sin cuestionar nada. Recuerdo mi primer vuelo en avión, solo entrar dije en voz alta: “ quiero volar, quiero ser piloto”. Ese momento lo recuerdo muy bien a pesar de que era muy pequeña.
-Has pasado de pilotar aviones a dirigir una compañía de aviación privada. ¿Qué ha cambiado y qué permanece intacto?
Ha cambiado el alcance de la responsabilidad. En el vuelo la responsabilidad recae en el “aquí y ahora”. Dirigir una empresa abarca más sectores y tiempo completo. No hay descansos.
Permanece intacta mi pasión por la aviación y mi manera de entender el trabajo: prepararse bien, anticiparse y prestar atención a los detalles. Mi experiencia como piloto me ayuda a comprender lo que hay detrás de cada petición y a explicar con honestidad qué podemos ofrecer.

-“Machi & The Jets” nació en plena pandemia. ¿Qué viste entonces que te hizo pensar: “ahora es el momento”?
En aquel momento de tanta incertidumbre, la capacidad de adaptarse y de dar una respuesta personal adquirió un valor especial. Mi planteamiento fue construir una empresa cercana, en la que el cliente pudiera contar con alguien que entendiera sus necesidades y se implicara en encontrar una solución. Emprender entonces exigía convicción, pero también escuchar mucho. Quería que “Machi & The Jets” tuviera desde el principio esa combinación de conocimiento aeronáutico, agilidad y trato humano.
-¿Qué crees que todavía desconoce la mayoría del público sobre volar en un jet privado?
Que su valor va mucho más allá de la imagen de lujo. Para muchos clientes, lo esencial es poder organizar mejor su tiempo, conectar destinos de una manera más práctica o viajar con privacidad. También se desconoce cuánto trabajo hay detrás: elegir la aeronave adecuada, coordinar la operación y preparar cada detalle. Un buen servicio empieza bastante antes de que el pasajero llegue al avión.
-¿Hay países que tienen más normalizado este tipo de vuelos y servicios?
Sí, hay mercados donde la aviación privada está mucho más integrada sobretodo en la actividad empresarial y se entiende como una herramienta de trabajo. La geografía, las distancias y las conexiones disponibles influyen mucho en esa percepción. En España todavía tiene una asociación muy fuerte con el lujo. Creo que queda recorrido para explicar mejor cuándo aporta un valor real y para qué necesidades puede resultar útil.

-Hoy la empresa abarca “Charter”, “Advisory”, “Management”, “Markets” y “Academy”. ¿Qué hay detrás de esta evolución?
Hay una idea muy clara: acompañar al cliente en las distintas etapas de su relación con la aviación privada. “Charter” responde a una necesidad de vuelo. “Advisory” aporta criterio para tomar decisiones. “Management” se centra en la gestión. “Markets” en la compraventa de aeronaves. Y “Academy” en la formación. Son áreas que se complementan. La formación de tripulantes de cabina ejecutiva me interesa especialmente porque la excelencia a bordo requiere preparación específica, sensibilidad y una gran capacidad de adaptación.
-En “Machi & The Jets” hay una máxima: «Nosotros lo hacemos por ti».
Es una manera de asumir nuestra responsabilidad. El cliente nos explica qué necesita y nosotros nos ocupamos de coordinar las piezas para que pueda viajar con tranquilidad. Pero hacerlo por él también significa asesorarle con sinceridad, explicarle las opciones y decirle cuándo una alternativa no encaja. La confianza se construye cuando alguien percibe que estás cuidando de sus intereses, incluso en los detalles que nunca llega a ver.


-Si alguien se plantea comprar una aeronave, ¿qué debería preguntarse antes de hacerlo?
La primera pregunta es: ¿para qué necesito realmente este avión? Hay que entender cómo va a utilizarse: rutas habituales, pasajeros, frecuencia y necesidades de disponibilidad. Después, estudiar el conjunto de la operación, porque el precio de compra es solo una parte del compromiso. Hay que realizar una evaluación técnica y económica rigurosa. Porque el avión adecuado es el que encaja con la realidad del propietario y con sus prioridades.
-¿Qué pesa más en una experiencia premium: el avión, el destino o la persona que se ocupa de todo?
Los tres influyen, pero la persona que se ocupa de todo es quien consigue que el conjunto funcione. Un avión magnífico y un destino extraordinario pueden perder parte de su atractivo si la organización falla. Para mí, una experiencia premium consiste en sentirse comprendido y bien atendido, sin tener que estar pendiente de cada gestión. La diferencia suele estar en anticipar una necesidad, resolver una incidencia con criterio y saber cuándo estar presente y cuándo ser discreto.
-¿Hasta dónde puede llegar la capacidad de adaptar un vuelo privado a los deseos de un pasajero?
Puede llegar muy lejos: desde la elección de la aeronave y el catering hasta la organización de los traslados o la atención a necesidades concretas durante el viaje. Lo importante es escuchar antes de proponer. Personalizar no siempre significa añadir más cosas; a veces significa ofrecer silencio, privacidad o una logística sencilla para viajar en familia. Y siempre hay un límite claro: la seguridad, la normativa y las posibilidades reales de la operación.
-Tus expediciones llevan la aviación privada a lugares alejados de las rutas convencionales.
“Expeditions» nace de una idea que me ilusiona mucho: unir la aviación privada con viajes que permitan descubrir un lugar con profundidad. El vuelo es una parte de una experiencia que puede integrar alojamiento, conocimiento local y acompañamiento especializado, según el destino y las necesidades del viajero. Me interesa poder acercar al cliente a lugares alejados de los recorridos habituales, con una preparación cuidadosa y respeto por el entorno y por quienes viven allí.

-En un mundo que corre constantemente, ¿qué significa para ti tener tiempo?
Tener tiempo es poder elegir a qué y a quién se lo dedicas. A nivel profesional, me gusta pensar que ayudamos a nuestros clientes a disponer mejor del suyo. En lo personal, cada vez valoro más poder estar con mi familia, disfrutar de una conversación sin mirar el reloj o despertarme frente al mar. Puedes llenar la agenda de planes, pero para mí la riqueza está en poder vivirlos con calma y compartirlos.
-Después de tantos años mirando hacia el cielo, ¿qué sueño te queda todavía por cumplir?
Me quedan muchos. Profesionalmente, quiero seguir haciendo crecer “Machi & The Jets” con una identidad muy clara: conocimiento, confianza y un servicio verdaderamente personal. También me ilusiona contribuir a la formación de quienes empiezan en la aviación ejecutiva. Y en lo personal tengo un sueño sencillo: despertarme viendo el mar, sentir tranquilidad y seguir teniendo ilusión por lo que viene. Después de mirar tanto al cielo, también quiero disfrutar de elegir desde donde mirarlo.
