Tras un tiempo alejado de la primera línea institucional, Enric Bertrán regresa a la presidencia de la Federació Catalana de Natació, una responsabilidad que ya ejerció con éxito en el pasado y que ahora asume de nuevo en un momento clave para los deportes acuáticos catalanes. Su regreso supone recuperar uno de los mayores activos de la entidad: una figura de referencia, con una amplia experiencia en la gestión federativa y un profundo conocimiento del sector.
En esta entrevista repasamos los retos de esta nueva etapa, las prioridades de su mandato y su visión sobre el presente y el futuro de la natación catalana.
-Después de varios años en un papel honorífico, ¿qué te ha motivado a volver a asumir la presidencia?
Sinceramente, no era un escenario que contemplara. Tras finalizar en 2024 mi etapa como vicepresidente primero de la Federación Española de Natación, únicamente mantenía mi vocalía en el Comité de Integridad de European Aquatics. Después de más de treinta años como dirigente, pensaba que había llegado el momento de cerrar definitivamente esa etapa.
Sin embargo, las circunstancias cambiaron. Un amplio grupo de clubes catalanes, entre ellos los más representativos, me pidió que regresara ante la situación generada por la decisión de la anterior junta directiva de no presentar candidatura. Como presidente de honor de la FCN, y por el cariño y la responsabilidad que siento hacia la Federació, acepté valorar la propuesta.
Todo sucedió muy deprisa. El respaldo unánime de la Asamblea de Clubs me llevó a presentar candidatura en las elecciones de marzo de 2026. Puse una única condición: que fuera una candidatura de consenso, de unidad para toda la natación catalana. Nunca habría concurrido a unas elecciones con confrontación, porque no tendría sentido. Finalmente, fuimos nombrados el pasado 22 de abril.
-Siempre se te ha considerado un “hombre de equipo”. ¿Has logrado el equilibrio entre experiencia y relevo generacional?
Era una de mis prioridades. Quería una junta renovada, con referentes deportivos, paritaria —somos 13 mujeres y 12 hombres—, formada por profesionales de reconocido prestigio y que combinara experiencia y juventud. Además, debía representar a todas nuestras disciplinas y a la diversidad de clubes que forman la natación catalana.
Las nuevas incorporaciones están llamadas a asumir, en un futuro próximo, las máximas responsabilidades de la Federació. Estamos construyendo un relevo generacional sólido y con garantías.

-¿Qué ha cambiado más en la natación catalana desde que dejaste el cargo ejecutivo?
Cuatro años no son suficientes para apreciar grandes transformaciones. En el ámbito deportivo se ha mantenido la confianza en los equipos técnicos y en los programas desarrollados durante mi anterior etapa, y los éxitos han continuado llegando al máximo nivel. El rendimiento deportivo es el resultado de un trabajo de muchos años.
Donde sí creo que hemos perdido terreno es en el liderazgo institucional frente a los clubes. Esa pérdida de conexión fue, en buena medida, el origen de la crisis reciente. Mi primer objetivo será recuperar el papel de la FCN como “la gran casa de la natación catalana”.
¿Regresas con la misma ilusión que en tu primera etapa?
Al principio tuve dudas. No era una posibilidad que contemplara y me pregunté si realmente era lo mejor para la Federació y para mí. Pero, a medida que recibía el apoyo y el afecto de toda la familia de la natación catalana, fui recuperando la ilusión.
La respuesta de todas las personas a las que propuse incorporarse al proyecto terminó de convencerme. Hoy siento que la FCN sigue siendo mi segunda casa y que estos cuatro años de ausencia apenas han sido un paréntesis.
-¿Cuál será la principal prioridad de este nuevo mandato?
Hemos incorporado al frente de los comités deportivos a grandes referentes de nuestras especialidades: Erika Villaécija, Jessica Vall, Meritxell Mas, Ona Meseguer, Guillem Pujol, Dani López-Pinedo y Adrià García.
Es fundamental que deportistas de este nivel continúen vinculados a la Federació. Debemos aprovechar su conocimiento y experiencia, al tiempo que les ayudamos a convertirse en los dirigentes del futuro. Conseguir ese equilibrio es una de mis grandes prioridades y, además, está generando un efecto llamada muy positivo entre clubes, instituciones y el conjunto del sector.
La otra gran prioridad es la modernización de la estructura federativa. Debemos impulsar una transformación profunda basada en la digitalización y la eficiencia para que la FCN vuelva a ser una referencia entre las federaciones deportivas catalanas, no solo por sus éxitos deportivos, sino también por su modelo de gestión.

-¿Cuáles son hoy los retos más urgentes para la FCN?
El relevo generacional en la dirección, la transformación digital, la excelencia deportiva, el liderazgo institucional y la sostenibilidad económica son algunos de los grandes desafíos.
A ello se suman cuestiones estratégicas como la mejora de las instalaciones, el apoyo a los clubes para mantener sus concesiones frente al avance de operadores privados y la remodelación de la emblemática Piscina Sant Jordi, un proyecto que deberá abordarse durante este mandato.
Otro objetivo importante es seguir creciendo en número de federados. La natación es el segundo deporte con más practicantes de Catalunya, y ese volumen debería reflejarse mejor en licencias y participación competitiva. Debemos llegar también a quienes practican este deporte por placer y bienestar.
-Gestionar disciplinas tan distintas no debe ser sencillo.
Precisamente esa es la grandeza de la FCN. Es como gestionar cinco federaciones en una. Natación, waterpolo, natación artística, saltos y aguas abiertas, además del importante “colectivo máster», son disciplinas con identidad propia, una larga tradición y un extraordinario historial de éxitos.
Todas requieren estructuras técnicas específicas y un alto nivel de especialización. Nuestros centros de tecnificación del CAR y de la Blume son una referencia internacional y motivo de orgullo para todos. Es complejo, sí, pero también apasionante. Forma parte de nuestra esencia.
-Como exjugador de élite de waterpolo, sigues siendo un ejemplo de práctica deportiva. ¿Cuál es hoy tu relación con el deporte?
Después de más de quince años compitiendo al máximo nivel en waterpolo, sentí la necesidad de cambiar de entorno. Aunque seguía vinculado a varios clubes de natación, me incorporé a Bonasport hace más de veinticinco años, buscando también un club polideportivo para mis hijos.
Durante mucho tiempo practiqué pádel, pero hace unos cinco años decidí centrarme más en el trabajo de sala y volver a la natación. Aunque siempre he sido un gran aficionado a las aguas abiertas, especialmente en verano.
Junto a Sergei Voytsekhovich, un auténtico apasionado y experto en esta disciplina, hemos creado un grupo de entrenamiento muy competitivo que se reúne los martes. Conseguimos combinar exigencia, diversión y variedad en cada sesión. Y, por supuesto, siempre terminamos disfrutando de la magnífica zona de aguas del club.
Bonasport es un club privilegiado por su entorno, sus instalaciones y su ambiente familiar. Es fantástico ver convivir a distintas generaciones, cada una persiguiendo sus propios objetivos deportivos.
-¿Qué enseñanzas de sus anteriores presidencias aplicarás en esta nueva etapa?
La experiencia siempre ayuda. Conocer a fondo los clubes, las instituciones y la propia Federació será una ventaja importante. Pero tan valioso como lo aprendido en el pasado será todo lo que podamos seguir aprendiendo juntos con este nuevo equipo.

-¿Qué papel deben desempeñar los clubes en la construcción del futuro?
Los clubes son el auténtico pilar de la FCN. Sin ellos nada de esto sería posible. Desarrollan una labor extraordinaria, desde la base hasta la élite, combinando su función social con la excelencia deportiva.
Además, reinvierten constantemente en instalaciones y estructuras para seguir creciendo. Son un ejemplo y una referencia en todo el ámbito estatal. La FCN es, ante todo, una federación de clubes, y no concibo que deje de serlo.
-¿Cómo puede la Federació seguir impulsando el talento joven sin perder competitividad?
No veo ninguna incompatibilidad. Históricamente hemos apostado por el talento joven y seguimos siendo competitivos. Somos una organización en constante evolución, con una clara vocación de renovación y una firme confianza en las nuevas generaciones.
-¿Qué te gustaría que distinguiera a la FCN al finalizar este mandato?
Me gustaría que fuéramos un ejemplo de renovación generacional en el ámbito directivo, un proceso que considero ya imparable. Y, al mismo tiempo, que mantuviéramos la excelencia institucional y deportiva que siempre ha caracterizado a la Federació.
-Si tuvieras que definir esta nueva etapa en una sola expresión…
¡Ilusión renovada!