Su vida y la de Bonasport siempre han ido de la mano, y con su constancia entrenando en el club, ha conseguido que no haya reto deportivo que se proponga realizar que se le resista.
-¿En cuantos maratones has participado?
Llevo ya doce “Maratones”. Además de varias “Ultras” de sesenta, cincuenta y siete, y cien kilómetros, como la “Ultra Pirineu” o el “Camí de Cavalls” de Menorca. Así como otras muchas “Medias Maratones” de diez kilómetros, un “Half Ironman” y alguna Triatlón.
-¿Cómo empezó tu afición por estos retos deportivos?
Como una manera de ser más constante practicando deporte. Para mi es importante marcarte retos y objetivos para conseguir entrenar más en serio. Si tienes un reto con una fecha fijada en el calendario, es como una cuenta atrás, para planificarte y prepararte para él. Si no, soy una persona a la que entrenar “porque sí” le cuesta mucho.
-¿Qué es lo más duro de los desafíos en los que participas?
En estas carreras todo es importante. De entrada, el llegar lo más preparado posible al desafío es muy duro. Pero para mi la motivación personal es lo fundamental. Intentar siempre mejorar el tiempo anterior, y padecer lo menos posible, intentando llegar a meta lo más entero posible.
-Cuando tienes una pruebe a la vista, ¿cambias tus entrenos?
¡Así es!, cuando tengo un objetivo en el calendario, intento seguir una rutina más constante y estricta, tanto de entreno como de alimentación.

-¿Animarías a otras personas a que realizaran alguno de estos retos?
Si, claro. Pienso que si te lo planteas, todos lo podemos conseguir. Es cuestión de autoestima y motivación. Al final, la satisfacción que te produce el participar en ellos, el ver todo lo que has conseguido cuando has llegado a la meta…, es indescriptible.
-¿Qué deportes practicas habitualmente?
Básicamente running, bicicleta, combinando BTT y carretera, y natación.
-Eres de los primeros socios de Bonasport, y sigue siendo “tu club” después de tantos años.
Soy socio desde que se inauguró, junto a toda mi familia. Vivíamos a cien metros de la puerta del Club cuando empezaron las obras. Y desde entonces aquí sigo -sonríe-.
En Bonasport me encuentro como en casa por la calidad de las instalaciones, el personal, y el ambiente tan familiar.
-Tu familia y Bonasport tenéis una bonita historia en común.
Hasta finales de los años 60, mi familia cultivaba las tierras -en las que también vivía- que iban desde la calle Cuatro Caminos hasta lo que es ahora la Ronda de Dalt, incluyendo los terrenos en los que se encuentra Bonasport. Donde actualmente están las pistas de tenis y el resto de instalaciones, crecían las flores que después vendían en “el Mercat de les Flors”, desde donde se distribuían a las distintas floristerías de toda Barcelona.
Más tarde, en el año 1958, mi familia fundó la floristería “Flors Zinnia” en la avenida Pau Casals, donde seguimos, ¡y ya son sesenta y cinco años!

-Y ahora, se cierra el circulo: Las flores de Zinnia embellecen Bonasport.
Si, desde hace un tiempo, nuestras flores lucen en algunos espacios del Club, como son la recepción, las oficinas, y la sala de fitness. Es una colaboración que me hace especial ilusión por la historia familiar que os he explicado, y además porque muchos socios también son clientes míos de toda la vida.
-Las flores forman parte de nuestra vida.
Son de los primeros regalos que se hacen, cuando nacemos para la madre, pasando por cumpleaños, santos, aniversarios, bodas, comuniones, y eventos de todo tipo…, hasta en el último día, el del funeral. Las flores siempre están presentes en todos los momentos importantes de las personas.
-¿Hay una flor para cada ocasión?
Más que una flor para ocasión, hay una para cada temporada Las flores son un producto efímero y podemos disfrutar de las diferentes variantes propias de cada estación. Yo siempre recomiendo comprar “flor de temporada”.
-El secreto para que las plantas nos luzcan tanto como a ti…
Lo importante es que las plantas tengan unos mínimos cuidados, como luz suficiente y riego periódico. Es básico y sencillo, o lo parece.
