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Vuélvete de nuevo “Feroz”, por el día o por la noche

Vuélvete de nuevo “Feroz”, por el día o por la noche

 

 

 

 

Aritz Iriarte, alma del local, nos invita a vivir la experiencia “Feroz” cualquier día de la semana a cualquier hora.

Recuperamos la entrevista que realizamos a uno de los referentes del sector justo antes del confinamiento, y que está más de actualidad que nunca con la llegada -ahora sí- de una nueva normalidad y el deseo del público por salir y disfrutar de los locales icónicos de la ciudad.

 

Aritz Iriarte

 

-Definís a Feroz como una actitud ante la vida y ante las cosas.
¡Así es! Al final a las cosas y a la vida hay que ponerles pasión y cariño, básico para intentar conseguir objetivos o resultados.
El equipo humano que trabaja en Feroz trasmite esta actitud, y es el activo más importante del local, porque es lo que hace que te diferencies del resto. Es verdad que la decoración es importante, pero cuando ya la has visto, si la actitud del equipo humano no es la correcta, no te encuentras cómodo y no vuelves.

-Cómo nace Feroz
Feroz es una prolongación de Ura. Era una inquietud que yo tenía de trasladarlo a una ubicación mejor. Pero que además presenta un proyecto gastronómico respaldado por Grupo Olivé -referentes del sector, que aportan su experiencia y estructura-, y por Guillermo Salvat. Son el apoyo que me dan tranquilidad y me permiten ser más “Aritz”, y poder llegar a donde antes no podía hacerlo al estar solo. Sin mis socios Feroz no hubiera sido posible.

-Entrar en el restaurante es como entrar en una jungla.
En un principio se iba a llamar Ura, pero al final después de muchas reflexiones, los socios decidimos que era mejor que no nos asociaran a nada anterior, ni para lo bueno ni para lo malo, porque al final era otra historia y un proyecto más ambicioso. El nombre surgió por el camino, con ayuda de la agencia “Mucho” que nos llevo el “branding”, supo recoger de los socios la idea del proyecto, nuestra personalidad y lo que queríamos transmitir.
A raíz del nombre construimos parte del decorado, el maquillaje, los elementos “salvajes” que sí que van marcados por llamarse “Feroz”, porque lo que es la estructura iba a ser la misma al margen de la elección de un nombre u otro.

 

 

-¿Y las lámparas?
¡Solo en la sala principal hay más de ciento ochenta lámparas! Es iniciativa y obra del decorador, Pablo Peyra.
Le explicamos el proyecto y lo que nos gustaría hacer. Queríamos un local cálido, atemporal, con materiales nobles… Le dejamos trabajar y que volara su creatividad. El talento no hay que “caparlo”, como digo yo. El resultado ha sido magnífico. ¡Lámparas incluidas!

-¿Qué destacas de vuestra cocina?
El producto. Si es bueno no hace falta ni disfrazarlo ni enmascararlo. Toda la carta que presentamos se centra en la calidad del producto. De temporada, de mercado, pero sobre todo un buen producto.

-¿Qué no te puedes perder?
Durante el día somos un poco más formales y serios. Al mediodía somos un pequeño oasis en medio de una zona de oficinas, hay tranquilidad y es un local amplio con muy buen servicio.
Cuando llega la noche -ahora de una forma más light por esta situación que vivimos- la experiencia completa es cenar y después tomar la copa. Entonces nos desmelenamos un poco, sin perder la profesionalidad. Todo es más distendido, más “Feroz”. Es algo especial y diferente.

 

 

-Estáis en la calle de referencia de ocio de la ciudad, ¿es más fácil triunfar junto a la competencia?
Ya en Ura quería trasladarme aquí, porque es como “la milla de oro” del ocio. Tuset es una calle histórica que desde los años setenta es referencia para el sector en la ciudad. La localización es muy importante, y junto al hacer las cosas bien, es lo que puede hacer que un local sea muy longevo.
Es más fácil estar junto a la competencia, en la misma zona que te nutre y alimentas, porque también es más cómodo para los clientes, y en el mundo en el que vivimos hoy es imprescindible.

-¿Cómo consigue Aritz que sus locales siempre se pongan de moda?
No siempre se consigue, pero hay que estar al pie del cañón cada día para intentarlo.
Desde el año 2008 que empecé con el Solo con este concepto de “cena y copas”, y al que después siguieron Ura y luego Feroz, es cierto que los tres locales fueron -y es- referentes de la ciudad.
Pero por el camino también han habido otras experiencias no tan acertadas, que no han salido como uno esperaba y de las que se aprende. Es parte de la vida.

 

 

-¿A quién te puedes encontrar en Feroz?
Nuestro público no tiene edad. Es gente joven de mentalidad, con ganas de divertirse y de relajarse.
Hemos conseguido una mezcla enriquecedora de público local y extranjero. De manera que te encuentras muchas caras conocidas, que siempre es agradable, pero también a personas de todas las partes del mundo -sobre todo cuando se podía viajar con normalidad-, con la frescura que esto aporta. Es un equilibrio muy difícil de conseguir, que como cliente es muy interesante y apreciado.

-Novedades o proyectos
Siempre estamos atentos. Soy por naturaleza inquieto, aunque cada vez valoro más el tiempo y que muchas veces “menos es más”.
De entrada en breve -en un mes más o menos- inauguro un nuevo espacio en el Borne, un restaurante con gastronomía japonesa y coctelería… ¡Se llamará Tigre!

 

 

 

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